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Vartan Melkonian

Vartan Melkonian

Los estudios Abbey Road en el centro de Londres, vieron numerosos conciertos y grabaciones hasta ser  inmortalizados por los Beatles en 1969. Pero nunca hubo nada parecido al evento que tuvo lugar en abril de 2014.

Ese día, un hombre que había sido refugiado, había vivido en orfanatos y en las calles de Beirut  los primeros 26 años de su vida, subió al escenario para grabar su propia sinfonía con la Royal Philharmonic Orchestra (RPO).

"Me llevo décadas escribir la obra, pero está bien, porque es realmente la historia de una vida; mi vida y la de tantos otros armenios", dice Vartan Melkonian.

“Adiós a María” es el segundo movimiento de la sinfonía y es su forma de decir 'gracias' a la única madre que conoció.

Los abuelos de Melkonian fueron asesinados durante el Genocidio Armenio, pero sus hijos, es decir su madre y su padre, encontraron seguridad en los orfanatos de Armenia y el Medio Oriente. Después de que su madre murió, él, su hermano y tres hermanas fueron criados en un orfanato de Beirut dirigido por la misionera danesa, María Jacobsen. Él escribió “Adiós a María” después de la muerte de Jacobsen en 1960.

"Escuché discos vinilos LP de María en el orfanato, en uno de esos anticuados gramófonos con el cuerno gigante". Es la manera de Melkonian de conmemorar el Genocidio y decir 'gracias' a los salvadores.

 

María Jacobsen

"Le debo todo lo que soy, mi propia existencia, a una enfermera de Dinamarca, que tuvo la visión de un ángel que le dijo de ir a una tierra que nunca había visitado antes, donde las mujeres no viajaban solas, para salvar a los cristianos de ser masacrados. Era una tarea extraordinaria para hacer”.

"No puedo expresar mi gratitud de manera suficiente, para poder describir cómo eran las personas maravillosas como María. Yo y los otros niños del orfanato la llamábamos 'Mamá'. No supe su verdadero nombre hasta que crecí”.

 

 

La familia Melkonian procedía de la ciudad de Mush, cerca de Van, en lo que entonces era Armenia pero actualmente se sitúa en Turquía. Vartan recuerda a su difunto padre, Moisés, contándole cómo siendo un niño de seis años, vio a sus padres detenidos y llevados por los soldados otomanos. Nunca más los volvió a ver y no hay registro de lo que les sucedió después. 

Moisés estuvo en un orfanato de la organización Near East Relief y, posteriormente, fue llevado a un campo de refugiados en Beirut. Fue allí, cerca de 1940 que conoció, se enamoró y se casó con otra huérfana, Haiganoush. Vartan nació unos años después. Haiganoush murió de una enfermedad cuando Vartan tenía sólo cuatro años. Moisés estaba desconsolado y no podía cuidar de sus hijos. Así, Vartan, su hermano y sus hermanas fueron a vivir al orfanato Nido de Pájaros, en Byblos, a 35 millas al norte de Beirut.  Perdieron contacto con Moisés.

La vida en Nido de Pájaros fue dura, pero era un hogar. A pesar de que nunca había estado en Armenia, aprendió algo de su cultura en el orfanato, gracias a Jacobsen. "Cada primer domingo del mes teníamos una misa armenia. Esto mantuvo viva nuestra tradición"

Solía llamarla mamá

Fue Jacobsen quien primero le habló del Genocidio. "Acostumbrábamos a sentarnos bajo un árbol y que nos cuente historias de testigos oculares. Saber que mis parientes eran, en realidad, víctimas de esta barbarie era casi imposible de entender".

Es por eso que conmemorar el centenario es tan importante, “no sólo para los armenios, sino también para todos".

Si María Jacobsen salvó la vida de Melkonian, fue la música la que construyó su vida. Después de escuchar música clásica por primera vez en el gramófono de Jacobsen, tomó una guitarra y aprendió a tocar. 

Su gran oportunidad llegó cuando siendo adolescente se convirtió en el vocalista en la banda de la discoteca Fontana. En el club, un músico Inglés le ayudó a conseguir un trabajo para tocar en clubes y pubs, al norte de Inglaterra. "Yo estaba feliz de poder salir del Líbano porque corrían los años ‘70 y el conflicto ya comenzaba. De Beirut fuimos a Skegness y cantaba Delilah de Tom Jones".

Pronto consiguió un trabajo permanente en un club de Londres llamado “Talk of the Town” en Leicester Square y en la discoteca “Celebrity”, en Bond Street. Apareció en New Faces en  ITV, el concurso de talentos al estilo X Factor de ahora. Una noche en “Celebrity” conoció a dos príncipes de Omán y los convenció para que financiaran la grabación de una pieza con la Royal Philharmonic Orchestra.

Vive cerca de Londres y no ha olvidado y no puede olvidar, su vida en Beirut. "Voy tres veces al año. Me quedo en el orfanato. Todavía está allí. Duermo en una pequeña habitación. El director siempre me presenta a los niños y me siento a almorzar con ellos. Lo prefiero a cualquier hotel. Es mi casa, el único hogar que conozco.

Para conmemorar el Genocidio y honrar a María Jacobsen, Melkonian y su hija Verónica planean recorrer los 1.000 kilómetros de Van a Beirut, la ruta que sus padres y cientos de miles de armenios caminaron. "Esencialmente, la gente es buena. Lo más importante es unirnos. Queremos llamar la atención sobre todo lo bueno que hizo María Jacobsen".

"La gratitud es de solemne importancia. Es muy sencillo y potente. A cien años de que casi todos morimos, nosotros los armenios decimos: 'Gracias a ustedes por la vida".

Esta historia fue verificada por el Equipo de Investigación de 100 Lives, en colaboración con el Museo Instituto del Genocidio Armenio y el Archivo Nacional de Armenia.